
Busque en el agua las cuerdas de Andres. Desnudo, sin piel y al roce de llagas me sumergí lentamente, era un pozo profundo lleno de cadáveres nacidos, Andres escondía a sus amigos allí, era un juego permanente de llamadas externas, gritos en la cabeza de Andres y el silencio del pozo mientras la cuerda bajaba. Ahora se que soy uno de sus amigos o mejor aun se que soy su hermano, antes del pozo pase por la casa.
De la araña de mamá cuelga ahora el niño araña, gracias Andres.
